Me apunté a KingsMen cuando estaba en un momento bastante difícil espiritualmente.
Sentí que pasar tiempo con otros hombres quizá podría ayudarme a sentirme mejor. A sentirme más hombre.
Al ir ya al quest, no tenía grandes expectativas. Lo único que esperaba era conocer a otros hombres. Ya me sentía un poco mejor y, sinceramente, estaba moderadamente emocionado, tanto por conocer a los chicos como por ver las montañas y a los padres dominicos con los que nos íbamos a alojar.
Pero el propio quest, siendo totalmente honesto, me sorprendió mucho. La forma en que este programa abre a las personas, o al menos abrió a nuestro grupo, fue una gran sorpresa. La sensación de seguridad que sentí para compartir las cosas más íntimas y difíciles de mi vida, tanto del pasado como del presente, no se puede comparar con nada. Solo puedo compararlo con mi amistad con Krzysiek, a quien conozco desde hace veinticinco años. Y, sinceramente, después de dos días ya me sentía con los once participantes a un nivel similar al que tengo con Krzysiek. Diría que al más alto nivel de relación. No tengo hermanos, así que no sé cómo es eso. Creo que puede ser incluso más cercano. Pero con “mis” KingsMen se puede hablar de todo, compartir todo y también simplemente guardar silencio. Para mí eso es un signo de cercanía. Poder estar en silencio juntos. Poder abrazarse. Eso es la fraternidad.
Invito a todos a intentarlo, incluso si lo estáis pasando mal, o quizá especialmente si lo estáis pasando mal. Probadlo y apuntaros al quest uno. Espero que viváis una aventura tan maravillosa como la mía.
Michał, Polonia 2026



